ORGANIZACIÓN ECONOMICA INCA
1. EL parentesco, base de
la economía
La economía del
Tahuantinsuyo no funcionó con monedas ni comercio. Entonces, ¿cómo funcionó la
economía incaica? El parentesco fue la base de la economía, dado que el ayllu
fue el mayor proveedor de fuerza de trabajo, hacia la producción de alimento,
ropa y bebida, así como la construcción de caminos, ciudades, depósitos, etc. La energía humana conseguida a través del
parentesco permitió al Inca multiplicar sus bienes y distribuirlos
convenientemente.
Toda persona
tenía el deber de ayudar a sus parientes de su ayllu, y el derecho de exigir
de ellos ayuda en caso necesario. Esto generaba compromisos de
solidaridad. Un ayllu numeroso disponía
de más personas que pudieran trabajar en beneficio del pariente. En términos
andinos, una persona rica era aquella que tenía muchos parientes y, en
consecuencia, podía disponer de gran ayuda. Por el contrario, era pobre aquel
que no tenía parientes.
2. Reciprocidad
y redistribución
La reciprocidad
es una tradición andina muy anterior al Tahuantinsuyo, que consistió en la
prestación y recepción de servicios entre personas unidas por lazos de
parentesco. Con la reciprocidad, se
producían y distribuían, con la ayuda de todos, los bienes necesarios para el
ayllu. Mientras durase el trabajo, el
beneficiado debía alimentar a sus ayudantes.
En el caso del Inca, éste les daba comida, el vestido y las herramientas
necesarias.
El Inca creó
lazos de parentesco y, por lo tanto, de reciprocidad con los curacas. Se casó
con las hijas o hermanas de éstos, o casó a sus propias hermanas o parientes
con los curacas. Estas "alianzas" le permitieron acceder a la mano de
obra de diversos grupos, los que podían realizar obras de infraestructura o
generar excedentes de comida, ropa y cerámica.
Estos excedentes serían entregados como "regalos" a los grupos
vinculados al Inca, cumpliendo así con el segundo principio de la economía
incaica: la redistribución. Este mecanismo le aseguraba a la población la
ayuda y protección de las autoridades y del Inca en momentos de necesidad. Si el necesitaba mano de obra; debía invitar
a los Curacas y agasajarlos con fiestas, comidas y regalos que podían durar
varios días. Sólo después de esto, el
Inca rogaba la colaboración de los Curacas y sus ayllus.
3. El
trabajo en el Tahuantinsuyo
Según
los criterios de reciprocidad y redistribución, existieron tres formas de trabajo
inca:
- La mita era el trabajo realizado por turnos, por un tiempo corto, y servía para practicar una tarea específica, como sembrar, pescar, criar ganado, extraer metales, etc. Algunas veces se trabajaba cerca del pueblo de origen, pero en otras ocasiones el grupo podía ser trasladado a lugares lejanos.
- La minka era la tarea era realizada por todos los miembros de la familia o ayllu en beneficio de la comunidad; por ejemplo, construir un depósito, un puente, etc.
- El ayni fue la forma de trabajo en que una persona solicitaba, mediante la reciprocidad, la colaboración de sus parientes.
4. LA TIERRA
La Tierra valía
por su fertilidad y por la mano de obra necesaria para hacerla producir. Existieron cuatro formas de utilizar las
tierras:
- Tierras del Estado. Estaban dispersas por todo el territorio. Eran trabajadas a través de la mita y su producción iba a los depósitos.
- Tierras del Inca. Destinadas al Inca y su familia, se situaron alrededor del Cusco. Fueron trabajadas a través de la mita y los sirvientes (yanas).
- Tierras de las huacas. Estuvieron por todo el Tahuantinsuyo. De ellas se obtenían los productos para alimentar a los asistentes a fiestas y ritos especiales.
- Tierras del ayllu. No sólo incluyeron las tierras, sino también pastos y fuentes de agua. Cada persona tenía un pedazo de tierra “topo” a su cargo. El topo era como una unidad de tierra que permitía el abastecimiento de un varón adulto. Éste, cuando se casaba, recibía, junto con la esposa, medio topo más. La extensión de los topos variaba según la calidad y productividad de la tierra.
5. lA
AGRICULTURA
Esta actividad
fue la base de su economía, y de ella obtuvo su sustento. Durante el
Tahuantinsuyo, la agricultura se intensificó gracias al aprovechamiento de la
tecnología inventada años atrás, que fue mejorada y aplicada de forma generalizada
en todo el territorio.
El sistema de
control de los pisos ecológicos se practicó para explotar un máximo de
productos agrícolas. Así, grupos de
familia pertenecientes a un ayllu eran enviados a sembrar y cosechar vegetales
típicos de cada piso altitudinal.
Los cultivos más
importantes fueron: La papa fue la
base de la alimentación andina, aprendieron a deshidratarla para conservarla por más tiempo
y así almacenarla en depósitos especiales.
El maíz, al igual que la coca, fue considerado una planta
sagrada, usada para "alimentar" a los dioses y a las momias de los
Incas, y como ofrendas para las huacas y los muertos. La importancia de estos cultivos como
productos ceremoniales fue registrada por los cronistas, quienes narran
múltiples rituales y ceremonias vinculadas a la siembra y la cosecha del maíz
y la coca. La coca funciona como
estimulante si se mastican sus hojas. En
la Sierra es común el “chacchar” la coca para resistir la fatiga del trabajo
agrícola y vencer el hambre.
6. lA
GANADERÍA
Los auquénidos
como la llama, la alpaca, la vicuña y el guanaco desempeñaron un rol muy
importante en la alimentación de nuestros antepasados. De igual manera, la lana
de estos animales fue la materia prima más valorada en la confección de prendas
de vestir.
La llama
fue aprovechada al máximo. Su carne se comía fresca o deshidratada (charqui), y
su lana se usó en la confección de tejidos burdos con los que se vestía la
gente común. De su piel seca o cuero se fabricó calzado y cuerdas, y su
excremento seco era un buen combustible y fertilizante. Además, la llama fue el
animal de carga por excelencia. La alpaca fue domesticada. La vicuña
y el guanaco permanecieron en estado
silvestre; pero éste último fue cazado por su carne.
Algunos
cronistas cuentan que en ocasiones especiales, el Inca y cientos de personas
más se reunían para "cazar" vicuñas.
Esta caza colectiva era llamada chaco: se rodeaba a las manadas de vicuñas y
se las conducía hacia unas estructuras donde eran encerradas. Allí,
aprovechaban su inmovilidad para trasquilarlas sin hacerles daño ni extinguir
la especie.
Los hatos de
camélidos estuvieron al alcance de todos los sectores de la población. Así,
cada ayllu tenía sus pastos para alimentar el ganado de sus miembros y cada
familia podía tener cientos de animales. Del mismo modo, cada curaca podía
tener sus propios animales. El Inca tenía sus pastos especiales llamados
"moya", y su ganado era cuidado por los mitimaes. Las huacas también
poseían ganado, pues los animales no sólo servían de alimento, sino también
eran utilizados como ofrendas en rituales y sacrificios.
Los auquénidos
no sólo fueron necesarios para el alimento, vestido u ofrendas valiosas a los
dioses y huacas; sino que también se les empleo para ver el futuro y predecir acontecimientos importantes; la
cual consistía en una ceremonia en la que el sacerdote extraía el corazón
palpitante del auquénido para leer en él las predicciones. Cada acto notable del Inca era antecedido por
éste ritual.
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